Unidad 1 - Ensayo

Inteligencia Emocional: impulsadora de todas las inteligencias


Introducción

Cuando Howard Gardner (1983), escribió acerca de La teoría de Las Inteligencias Múltiples, estoy segura que sabía que iba a tener un gran impacto en el mundo y especialmente en la sociedad educativa y de hecho rompió con muchos  esquemas. Lo que Gardner defendía era que todas las personas somos inteligentes, que no existía una sola forma de inteligencia. Gardner dice que todas las personas tenemos por lo menos 7 inteligencias en diferentes grados de desarrollo, ello puede obedecer a factores genéticos, del entorno, etc. Por lo tanto, tenemos inteligencias potencialmente sobresalientes. Posteriormente Daniel Goleman escribe acerca de la Inteligencia Emocional (1995), en base a que acuñó, mancomunó y reinventó, la inteligencia intrapersonal e interpersonal de Gardner.  Mi deseo es darle la importancia que corresponde al desarrollo de esta inteligencia, porque me parece es de corte transversal para las demás inteligencias y para el desarrollo humano.
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Desarrollo

La inteligencia emocional, una vigorizante y robusta inteligencia, empoderadora de todas las demás inteligencias de las personas. ¿Cuánto vale ser emocionalmente saludables y emocional o socialmente hábiles, entendemos el real valor de esta condición? Sentirnos bien con uno mismo y con los demás, haciendo esfuerzos por mantener relaciones en lo posible saludables, parece ser cada vez más difícil de lograr.  Lo cierto es que debemos replantear no sólo nuestros objetivos personales, sino profesionales (incluyendo los perfiles de egresados), en cuanto a la formación integral del ser humano.  Personalmente quiero añadir como padre de familia, que mi interés no radica únicamente en que mis hijos logren concluir una carrera profesional, es mucho más que eso, deseo que sean profesionalmente competentes, pero sobre todo con profundas calidades humanas, que vayan desde la responsabilidad social, hasta la sensibilidad espiritual. El desarrollo de la inteligencia emocional, ya no es una opción dentro de la formación del ser humano, sino una exigencia para asegurar un alto éxito en la vida de las personas.
Para algunas personas las emociones son como una caja de pandora que puede sorprenderlos de manera súbita, el identificarlas y reconocerlas puede tomar mucho y el manejarlas todavía más.  De hecho, la reelevancia que tiene el manejo y gestión de las emociones es fundamental para la vida personal, familiar, profesional, laboral y comunitaria a lo largo de la vida de todas las personas. Somos perfectamente imperfectos, pero perfectibles como seres humanos, como tales tenemos que lidiar con toneladas de emociones que pueden llegar como aguas mansas o como huracanes que pueden hacernos correr por nuestras vidas; lo que trato de decir es que desarrollando estas habilidades emocionales (inteligencia emocional), en un mayor o menor grado, puede determinar el grado de éxito en las diferentes áreas de la vida.  Veamos un sencillo ejemplo, un estudiante de colegio no puede realizar una pregunta que está ardiendo dentro de sí por temor a que los demás se burlen de él o que piensen que es un torpe por no entender lo que otro sí, la verdad es que él no sabe identificar que es un sentimiento de inseguridad el que lo invade y no sabe cómo hacerle frente, si pudiera entrenarse emocional y socialmente para reconocer éste tipo de emociones y con talleres o charlas que le ayuden a hablar en público, le sería de gran ayuda para él, de lo que estoy hablando es de educar las emociones de manera que éstas nos empoderen frente a determinados retos y situaciones que se presenten de modo que el resultado sea satisfactorio. La Fundación Botín, en Santander por mencionar un ejemplo, viene reuniendo desde 2007 a expertos de diferentes países como Alemania, España, Reino Unido, Estados Unidos y Suecia, con el fin de intercambiar experiencias, conocimientos y resultados en cuanto a la Inteligencia Emocional y Social, en su informe de 2013, comparten buenas prácticas en el Programa de “Educación Responsable”1 desarrollado en países como Argentina, Austria, Israel, Noruega y Sudáfrica. En nuestro país necesitaríamos tener iniciativas o programas de este tipo para fomentar estas prácticas saludables, pero como docentes desde nuestras aulas también podemos aprovechar de nuestro liderazgo.
Fernández-Berrocal y Extremera (2002) ,“El profesor ideal de este nuevo siglo, tendrá que ser capaz de enseñar la aritmética del corazón y la gramática de las relaciones sociales. Si la escuela y la administración asumen este reto, dotando de la formación pertinente a los educadores, hará que la convivencia en este milenio sea más fácil para todos y que nuestro corazón no sufra más de lo necesario.2. Como parte de la sociedad del conocimiento, hemos aprendido que los docentes tenemos el enorme reto de motivar el desarrollo de nuestros estudiantes para conseguir los mejores resultados en cuanto al desarrollo de competencias. La posición de influencia que tiene cada docente sobre sus alumnos, nos habilita para esta importante labor,  es necesario ser sensibles a nuestros estudiantes para que podamos orientarlos a desarrollar sus habilidades  emocionales para de esta manera potenciar todas las demás competencias, garantizando asi a nuestros estudiantes una formación integral y lo más importante, que puedan tener relaciones emocionalmente estables y por lo tanto saludables.  Goleman (1996), “El aprendizaje emocional dura toda la vida”3,  es sabido que las personas nos pasamos toda la vida en constante aprendizaje desde el nacimiento hasta la muerte y,  bueno, es una enorme y gran verdad.  Lo ideal seria que en el ocaso de nuestras vidas pudiéramos disfrutar de esta aventura impredecible que son…las emociones.


Conclusiones

1. Integrar el desarrollo de la inteligencia emocional con el desarrollo de las demás inteligencias, involucra un desafío para todos, pero no pueden divorciarse una de la otra por cuanto la primera, garantiza el éxito de las demás inteligencias.

2. Debemos prepararnos para contribuir en la formación de seres humanos emocional y socialmente competentes, construyendo así una sociedad y generaciones saludables. El impacto realmente puede ser mayúsculo y de esta manera estaríamos forjando un legado para las siguientes generaciones.


Referencias Bibliográficas
1. Educación Emocional y Social (2015). Programa Educacion Responsable (2do. Informe).   Santander: Fundación Botín.(https://www.fundacionbotin.org/informes).
2. Fernández-Berrocal, P. y Extremera, N. (2002). La Inteligencia Emocional como una habilidad esencial en la escuela (s.f). Málaga: Revista Iberoamericana de Educación OEI. 3. Goleman, D. (1996). Inteligencia Emocional  (1ra. Ed.). Barcelona: Kairós.


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